lunes, 26 de marzo de 2012
Luces y sombras en la creación de empleo
Dicen que los datos son el elemento más objetivo a la hora de conocer la realidad de un hecho. Los número no se equivocan pero detrás de ellos hay un transfondo que nunca o casi nunca se menciona.
Según el último balance de la Tesorería de la Seguridad social sobre códigos de cotización la industria del calzado es uno de los sectores que encabeza la creación de nuevas empresas y de empleo directo neto en la provincia de Alicante es el calzado.
El sector concluyó el año pasado con la creación de un centenar de empresas, lo que generó 1.230 empleos, según las cotizaciones de alta de la Seguridad Social.
Estos datos traen consigo varias lecturas: por un lado que la industria resurge de una crisis intensa que comenzó mucho antes que cualquier otro sector, allá por el año 2000. Cuando en España nadie hablaba de crisis, los trabajadores del calzado sabían muy bien el significado de la palabra recesión. Comenzaron a perderse empleos y multitud de empresas echaron el cierre. Y es que los empresarios decidieron abaratar el coste de sus productos y con ello, la calidad, y muchos de ellos tomaron la decisión de llevar sus fábricas a China.
La otra lectura que se hace de estos datos es que muchas de las empresas que se fueron a China entre el 2000 y el 2007 no han funcionado tan bien como se creía, y han tenido que volver a los orígenes y traer la fabricación de nuevo al levante español. El motivo es muy sencillo: El zapato que se hace en España es un producto de mucha calidad, que se exporta a multitud de países desarrollados y que suelen comprar personas con un poder adquisitivo medio – alto. Los clientes comenzaron a notar la falta de calidad del producto y las empresas comprendieron que el maravilloso negocio ideado hace una década no resultaba tan rentable como creían.
Otra posibilidad de la crecida asombrosa de las cifras de creación de empleo en el sector radica en la picardía del empresario. A menudo, algunas compañías se ven ahogadas por las deudas, tienen a sus trabajadores de forma ilegal y no encuentran salida para las dificultades a las que se enfrentan. Tal es así, que suelen cerrar la fábrica y abrirla, a veces incluso en la misma nave, con otro nombre y otro propietario. La economía sumergida está a la orden del día.
Pero también existe una lectura positiva. Según cifras de la patronal de calzado de Alicante y la Comunidad Valenciana, Avecal, la exportación de calzado aumentó en 2011 un 12%, lo cual es una alegría que llena con aire esperanzador a este sector.
Además, también es cierto que las empresas han sabido adaptarse a las necesidades del mercado, creando marcas internacionales que necesitan de pequeñas empresas que realicen o ayuden a realizar los zapatos. También se ha modificado en cierto modo las temporadas. Hasta hace algunos años había dos colecciones, en invierno y en verano, y la tendencia actual es crear ‘medias temporadas’, de menor importancia pero claves para la venta de calzado.
Ahora sólo falta que las condiciones del empleado de la industria mejoren y que la picardía del empresario disminuya. Algo que más que esperanzador resulta utópico.
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