Sun Tzu, pensador chino, escribió en el año 500 AC que para vencer a un enemigo es imprescindible conocerlo en profundidad, máxima que el sector del calzado ha comenzado a aplicarse. Los fabricantes nacionales buscan la calidad, el diseño y la marca para crear un calzado de alta gama y obtener así el lugar que se merece en un mercado tan competitivo.
Elda es uno de los principales y más importantes núcleos de calzado femenino en España. Junto con Elche, también en Alicante, el resto de la comarca del Vinalopó, y algún municipio riojano forman los ejes principales de la producción de zapatos de mujer en nuestro país. La crisis económica comenzó en este sector mucho antes de que el resto de oficios supieran el significado de la palabra recesión. Y es que multitud de empresas decidieron en el año 2000, aproximadamente, trasladar la fabricación de su producto a China para abaratar costes, hecho que, con el paso del tiempo, se ha comprobado que no salió demasiado bien, puesto que tuvieron que volver al territorio nacional ya que la calidad no fue la esperada.
La ciudad de Elda está dedicada principalmente a la industria del calzado. Dos tercios de la población trabajan en fábricas de zapatos o en empresas vinculadas a este sector. La crisis que despertó hace más de una década por el abaratamiento en los productos fabricados en China ha pasado factura en muchas familias eldenses. Pero este periodo de recesión no ha sido el único en la historia de está ciudad. Especialmente complicado fue a finales de los 70 y principios de los 80, debido al descenso económico internacional y a la creciente competencia extranjera.
Sin embargo el arte de la guerra es algo que tienen muy presentes los 54.000 ciudadanos eldenses, que gracias a su lucha insaciable intentan día a día superar la colección de crisis que ha se han ido sucediendo a lo largo de los años. El reto ha sido saber aprovechar sus recursos y experiencias para saber adaptarse a las nuevas condiciones de un mundo globalizado. De esta crisis estructural motivada por la presencia activa de países asiáticos y de mano de obra barata, Elda ha salido como un sector más sólido, estructurado y con futuro. Incorporar valor añadido al producto ha permitido seguir fabricando en la ciudad a pesar de que la mano de obra es racionalmente más cara. Las empresas que no se han regido por esos ejes no pueden competir lo que las ha llevado al cierre inevitable.
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| Trabajadores en una fábrica de calzado |
Y así lo refleja los datos de paro antes de finalizar el año. La localidad de Elda cierra 2011 como la ciudad con más de 50.000 habitantes con mayor tasa de desempleo de la provincia, un 24,3 %. Una de cada cuatro personas con edad de trabajar está en paro.
Esto se debe a la excesiva dependencia de los habitantes de la ciudad a la industria del calzado, que, como ya hemos comentado, lleva casi una década en crisis. En segunda posición de este fatídico ranking se encuentra Elche, con un 23,4 %, otro de los buques insignia del calzado. ¿Casualidad?
Pero... ¿Cómo afecta esto a sus ciudadanos? ¿Cuál es la realidad que vive la ciudad día a día? ¿Qué soluciones se han encontrado? Las respuestas a estas preguntas en el siguiente post.
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